Perú y Chile, los dos mayores productores de cobre del mundo, tienen la oportunidad de consolidarse como el eje estratégico del suministro global de este metal, esencial para la transición energética. Así lo destacó Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), en entrevista con la revista chilena Nueva Minería y Energía.
De Vinatea considera que una mayor articulación binacional potenciaría la competitividad y la innovación del sector en ambos países. En consecuencia, «Perú y Chile comparten retos y oportunidades similares, por lo que avanzar a un modelo de cooperación ofrece una vía para impulsar el crecimiento conjunto”, señaló.
Proyecto 51: diálogo técnico e intercambio de buenas prácticas
Esta visión de cooperación podría materializarse a través del Proyecto 51. Dicha iniciativa, anunciada en PERUMIN 37, busca que ambas naciones provean conjuntamente el 51% del cobre global.
“Creemos que el Proyecto 51 necesita mayor desarrollo y exposición sobre sus implicancias. Pero desde el IIMP vemos con expectativa que pueda traducirse en espacios de diálogo técnico, investigación conjunta e intercambio de buenas prácticas que fortalezcan el suministro de minerales.”
Potencial de crecimiento y consolidación del liderazgo
De Vinatea subrayó el potencial de crecimiento del Perú, cuya cartera de proyectos mineros permitiría duplicar su producción de cobre en los próximos años. Por lo tanto, si Perú logra ejecutar sus proyectos (alcanzando 5.49 millones de toneladas anuales) y Chile mantiene su liderazgo, ambos países se consolidarían como el principal eje minero del mundo.
La visión compartida busca no solo incrementar la producción, sino integrar esfuerzos logísticos, tecnológicos y de sostenibilidad, marcando un nuevo capítulo en la cooperación minera sudamericana.
















