En un contexto de profunda transformación en las matrices energéticas de las principales potencias, el Perú se encuentra en una posición privilegiada. Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), ha señalado que el cobre ha asumido un rol estratégico definitivo, comparándolo con la importancia que tuvo el petróleo durante el siglo XX.
Para el ejecutivo, este metal no es solo un commodity, sino el insumo indispensable para la electrificación, las energías renovables y el salto tecnológico global.
El Perú en el mapa de los Minerales Críticos
El país no solo destaca por su volumen de producción, sino por su diversidad geológica. El Perú ya produce 8 de los 17 minerales críticos identificados a nivel internacional, lo que lo convierte en un socio estratégico para las economías que buscan asegurar su cadena de suministro.
- Desfase Oferta-Demanda: Existe una brecha creciente entre la demanda proyectada y la capacidad de producción mundial actual.
- Competencia Global: El mundo requerirá mucho más cobre del que se produce hoy, desatando una carrera internacional por asegurar el abastecimiento.
- Potencial Geológico: El Perú ostenta las segundas mayores reservas de cobre del planeta.
Exploración: El margen de crecimiento es del 98.5%
A pesar del liderazgo actual, el potencial minero peruano está lejos de alcanzar su techo. De Vinatea resaltó un dato revelador: solo el 1.5% del territorio nacional se encuentra bajo actividades de exploración minera.
“La minería permite impulsar el desarrollo de los territorios y construir una economía sostenible más allá del carácter temporal de la actividad extractiva”, sostuvo el ejecutivo.
Indicadores clave de inversión:
- Crecimiento en 2025: La inversión en exploración minera aumentó un 26%.
- Proyección 2026: Se espera que la tendencia al alza se mantenga, impulsada por las cotizaciones históricas de los metales y el apetito de los inversionistas internacionales.
Visión de Largo Plazo: Más que una actividad extractiva
En este sentido, el IIMP hace un llamado a actuar con una visión de Estado que trascienda la coyuntura. La comparación con el petróleo no es casual: así como este hidrocarburo transformó economías enteras el siglo pasado, el cobre tiene el potencial de reconfigurar la estructura económica peruana si se aprovecha esta ventana histórica de oportunidad.
Finalmente, la minería se consolida no solo como un motor de divisas, sino como la llave para la integración y el desarrollo sostenible de las regiones más remotas del país.
















