En el panorama energético nacional, la eficiencia se ha convertido en el nuevo recurso por explotar. Actualmente, el 11% de la energía eléctrica generada en el Perú se pierde en los sistemas de transmisión y distribución. Esto significa que más de uno de cada diez kilovatios producidos se desvanece antes de llegar al usuario, superando el margen de entre 5% y 8% registrado en países con infraestructuras modernizadas.
De acuerdo con el Ing. Roberto Guerrero, especialista de Prysmian Perú, estas mermas responden a una dependencia de infraestructura convencional y tecnologías que ya no satisfacen las exigencias del sistema actual.
El costo de la ineficiencia: Impacto económico y ambiental
La brecha de eficiencia tiene repercusiones directas en dos frentes críticos:
- Económico: La energía perdida debe ser compensada con una mayor generación, lo que eleva los costos operativos de todo el sistema y presiona al alza la tarifa final para el consumidor.
- Ambiental: Al requerir más generación para cubrir las pérdidas, el sistema suele recurrir a un uso más intensivo de centrales térmicas (gas o diésel), incrementando la huella de carbono del sector.
Crecimiento de la demanda impulsado por la minería
El desafío de la eficiencia cobra urgencia ante el dinamismo del mercado peruano. Mientras la demanda global crece a un ritmo del 4%, en el Perú el incremento se sitúa en torno al 3.8%, traccionado principalmente por la expansión minera y el desarrollo de nuevos proyectos industriales.
“Invertir en tecnologías modernas no es una decisión que pueda postergarse. Mantener esquemas tradicionales implica limitaciones en la capacidad de transmisión y un uso menos eficiente de los recursos”, sostiene Guerrero.
Tecnología de vanguardia: La solución en el cableado
La transición energética no solo depende de la fuente de generación, sino de la inteligencia de la red. Según el especialista de Prysmian, la implementación de conductores avanzados, como los de tecnología compuesta (ACCC), representa un salto disruptivo:
- Reducción de pérdidas: Pueden disminuir la pérdida en línea entre un 25% y 40%.
- Capacidad: Mejoran el transporte de energía gracias a su mayor resistencia térmica.
- Sostenibilidad: Reducen los costos de mantenimiento a largo plazo.
Hacia un SEIN más resiliente
En el marco del Día Mundial de la Energía, la consigna es clara: la modernización del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) es el pilar de la competitividad. Para los expertos, fortalecer los nodos de conexión y eliminar los «cuellos de botella» permitirá una red no solo más eficiente, sino más resiliente ante los desafíos del 2026.
















