La volatilidad internacional del gas y el petróleo incrementa la exposición del sistema eléctrico peruano, aunque el país mantiene fortalezas estructurales como el gas natural, la hidroenergía y la entrada de renovables
Los cambios en los mercados energéticos internacionales están comenzando a tener un impacto cada vez más visible sobre el sistema eléctrico peruano. Así lo advirtió Jara Arias, consultora sénior de AFRY Management Consulting, durante su participación en el Perú Energía 2026, evento organizado por Prensa Grupo SAC.
Según la especialista, aunque el sistema eléctrico peruano ha mostrado resiliencia en los últimos años, la alta dependencia de combustibles fósiles y la volatilidad internacional del gas y el petróleo podrían incrementar la exposición del país a episodios de estrés energético, especialmente si no se acelera la diversificación de la matriz energética.
La demanda mundial de energía continúa creciendo y sectores como el transporte, la aviación y la industria petroquímica siguen impulsando el consumo de combustibles fósiles”, señaló Arias.
Dependencia fósil y presión internacional
La consultora explicó que, pese al crecimiento de las energías renovables, la matriz energética global sigue dependiendo en alrededor del 82% de fuentes fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural. Esta situación mantiene a los mercados energéticos altamente expuestos a factores geopolíticos y fluctuaciones de precios internacionales.
Entre los eventos que han impactado esta volatilidad se encuentran la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones en Medio Oriente, que han generado incertidumbre sobre la evolución del petróleo Brent y los índices de gas Henry Hub (Estados Unidos) y TTF (Europa).
Impacto en el sistema eléctrico peruano
Arias destacó que, en el caso del Perú, la combinación de generación hidroeléctrica y gas natural ha permitido mantener costos marginales competitivos en los últimos años. Sin embargo, advirtió que esta estabilidad puede verse afectada en escenarios de estrés del sistema.
Factores como sequías, mantenimientos de centrales de ciclo combinado o restricciones operativas pueden generar presión en el suministro.
“Cuando el sistema entra en estrés y la generación principal no logra cubrir toda la demanda, aparecen tecnologías de respaldo como el diésel, que elevan significativamente los costos”, explicó.
Desafío: diversificación energética
Finalmente, la especialista enfatizó que la resiliencia del sistema eléctrico peruano dependerá cada vez más de su capacidad para diversificar la matriz energética e incorporar nuevas tecnologías que reduzcan la dependencia de combustibles expuestos a la volatilidad internacional.

















