ProMinería: “La responsabilidad ambiental, social y de gobernanza es el nuevo estándar entre la minería y el capital”

Responsabilidad ambiental minería

La minería peruana atraviesa un momento de grandes retos. El mundo demanda cobre y minerales estratégicos para sostener la transición energética, y el Perú tiene los yacimientos. Pero tener el recurso ya no es suficiente: los grandes fondos de inversión institucional en Estados Unidos y Europa han cambiado las reglas del juego. Hoy, antes de asignar capital, exigen evidencia: certificaciones auditables, reportes de sostenibilidad y gobernanza verificable. 

Valentina Cercado Leiva, abogada especializada en derecho ambiental internacional, con dos maestrías en Política y Gestión Ambiental en España y un MBA en Washington State, acumula casi dos décadas de experiencia entre los principales organismos reguladores del Estado peruano, como el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), así como en mercados globales de Estados Unidos, Europa y el Perú.

Su dominio de marcos de sostenibilidad, como ISO 14001, GRI, SASB, TCFD y EU CSRD, y su experiencia liderando programas de infraestructura por más de USD 7.7 billones en empresas Fortune 500, la convierten en una referencia para el sector minero y para empresas, fondos de inversión y reguladores que operan bajo los más altos estándares globales de sostenibilidad y gobernanza. Hoy, como Directora Internacional de ProMinería, traduce ese recorrido en una sola apuesta: convertir al Perú en un destino minero responsable ante el capital institucional global. 

En una entrevista exclusiva, analiza los principales vacíos del sector, la urgencia de la formalización, el rol del cumplimiento de los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza ESG (ASG, por sus siglas en espanol) como herramienta de acceso al capital y el significado de liderar en una industria históricamente masculina. 

TRAYECTORIA Y REGULACIÓN AMBIENTAL 

¿Cómo nació tu interés por la minería formal, después de casi dos décadas de experiencia en regulación y cumplimiento ambiental? 

Empecé en OSINERGMIN revisando expedientes de grandes operaciones mineras en Cajamarca. En ese momento, noté que faltaba lo que hoy el mercado ESG exige como condición mínima: indicadores medibles, trazabilidad de datos, matrices de cumplimiento estructuradas y mecanismos de seguimiento continuo. Esa brecha fue lo que me impulsó a especializarme en cumplimiento ambiental y gobernanza regulatoria como disciplinas estratégicas, no como simples requisitos legales, sino como herramientas de creación de valor empresarial y de acceso al capital internacional. 

¿Qué aprendiste durante tu etapa en OEFA supervisando operaciones extractivas? 

Como abogada en las áreas de Evaluación y Supervisión del OEFA (homólogo a la EPA de Estados Unidos) lideré la estrategia legal, de evaluación, supervisión y fiscalización ambiental para la vigilancia de un universo de más de 10.000 empresas en los sectores de minería, energía e industria. En ese rol, aseguré la solidez jurídica de miles de fiscalizaciones y participé en la evaluación técnica y legal de Estudios de Impacto Ambiental (EIA) para proyectos de gran escala, lo que me dio una visión multidimensional del riesgo regulatorio y el cumplimiento corporativo. Aprendí que toda actividad económica genera impactos. La diferencia está en cómo se gestionan. El objetivo siempre fue verificar el cumplimiento de los compromisos ambientales asumidos por las empresas. 

MINERÍA FORMAL E INFORMAL 

¿Dónde están hoy los principales vacíos de cumplimiento ambiental? 

La minería formal de mediana y gran escala suele cumplir con sus obligaciones ambientales. Sin embargo, el desafío actual es elevar ese cumplimiento de un nivel básico a uno de excelencia internacional, alineado con ISO 14001, GRI, SASB y TCFD, que es el lenguaje que los inversionistas institucionales y fondos ESG en Estados Unidos y Europa utilizan para tomar decisiones de capital. Una empresa que solo cumple la norma local está quedándose fuera de la mesa donde se asigna el capital global. 

El problema estructural está en la minería informal, que deja pasivos ambientales sin responsable ni control. Y cuando los grandes fondos de inversión institucional analizan el riesgo ambiental del Perú, no distinguen entre minería formal e informal: el riesgo erosiona la credibilidad del sector entero. 

¿Por qué es tan importante avanzar en la formalización minera? 

Porque formalizarse implica acceder a seguridad jurídica, financiamiento y estabilidad operativa. También permite generar beneficios sostenibles para las comunidades cercanas. La formalización no es un trámite administrativo: es la llave de entrada al capital global. 

Solo las operaciones que cumplen criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— acceden hoy a bonos de sostenibilidad, fondos verdes y capital institucional. El mercado ya tomó esa decisión: sin credenciales verificables, no hay inversión. 

INVERSIÓN MINERA Y SOSTENIBILIDAD 

¿Qué agenda impulsa actualmente ProMinería? 

ProMinería impulsa un cambio de narrativa: que el peruano —y el mundo— vea la minería no como un conflicto, sino como un motor de desarrollo sostenible para las comunidades y el medioambiente. Para lograrlo, construimos alianzas internacionales que adaptan las mejores prácticas globales a la realidad peruana. 

Esa narrativa solo tiene credibilidad cuando viene respaldada por datos: certificaciones ISO 14001, reportes GRI, SASB y TCFD auditables, y gobernanza verificable. Los mercados globales de capital no financian intenciones: financian evidencia. 

¿Qué mensaje daría a los inversionistas extranjeros? 

El Perú ofrece algo que los mercados emergentes raramente combinan: abundancia mineral estratégica y un marco regulatorio ambiental verificable. Para el inversionista institucional, eso no es solo una oportunidad: es una ventaja de posicionamiento. 

MUJER Y LIDERAZGO EN MINERÍA 

¿Qué significa liderar en un sector históricamente masculino? 

Significa demostrar, con cada decisión técnica y estratégica, que el liderazgo no tiene género, aunque los números aún lo sugieran. En el Perú, solo 7 de cada 100 trabajadores del sector minero son mujeres. Esa cifra no es un destino: es un punto de partida. 

La minería que integra diversidad, inclusión y sostenibilidad no solo es más justa: es más resiliente, más confiable y competitiva ante los mercados globales. Abrir ese camino es, hoy, parte del trabajo. 

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Etiquetas: gobernanza, mineria, Responsabilidad ambiental
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