Argentina definió una meta ambiciosa para su sector extractivo. En ese sentido, busca alcanzar US$36.250 millones en exportaciones mineras en 2035.
Actualmente, el país registra US$6.071 millones (2025). Además, se proyecta llegar a US$7.662 millones en 2026 y superar los US$15.400 millones en 2030.
Cobre liderará el cambio estructural
El cobre será el principal motor de crecimiento. Hoy representa menos del 1% de las exportaciones mineras.
Sin embargo, hacia 2030 alcanzaría cerca de un tercio del total. En consecuencia, en 2035 concentraría el 52% de las exportaciones.
Litio se consolida como segundo pilar
El litio también tendrá un rol clave en la transformación del sector. Actualmente, representa el 15% con US$911 millones.
Asimismo, se proyecta que alcance el 29% en 2030. Finalmente, en 2035 llegaría al 32%, con exportaciones cercanas a US$11.500 millones.
Oro y plata pierden participación relativa
El oro, que hoy domina con cerca del 70%, reducirá su peso. En ese contexto, bajaría al 37% en 2030 y a menos del 10% en 2035.
Por otro lado, la plata también perderá relevancia relativa. Aunque sus ventas crecerán, su participación caería del 12,5% al 7%.
Inversión por US$57.000 millones
El salto exportador requerirá una inversión significativa. En total, se estiman US$57.000 millones en proyectos mineros.
De ese monto, US$41.190 millones corresponderían al cobre en nueve proyectos. Además, el litio demandará US$14.000 millones en doce iniciativas.
Una parte relevante de los ingresos se quedará en el país. Entre el 67% y el 80% de las exportaciones beneficiará a la economía local.
En ese sentido, estos recursos financiarán salarios, proveedores e impuestos. Asimismo, fortalecerán las finanzas públicas y el desarrollo territorial.
Por otro lado, el 12,9% del ingreso neto podría reinvertirse o remitirse al exterior. Esta decisión dependerá de la estrategia de cada empresa.
Proyección para el desarrollo regional
El crecimiento minero posiciona a Argentina en el mapa global. Además, refuerza su rol en la transición energética.
En consecuencia, el desafío será acelerar inversiones y garantizar estabilidad regulatoria. De ello dependerá concretar esta expansión productiva.
















