La industria minera mundial está experimentando una metamorfosis estructural. Durante décadas, la escasez de nuevas minas en terrenos no explotados (greenfields) ha sido una preocupación latente, pero un nuevo estudio del Instituto de Minerales Sostenibles de la Universidad de Queensland aporta evidencia definitiva: la minería global se ha vuelto profundamente dependiente de la expansión de áreas industriales abandonadas o existentes.
El «Cuello de Botella» del Cobre y la Transición Energética
La demanda de cobre, impulsada por la transición energética y la infraestructura de centros de datos, ha alcanzado un consenso universal. Sin embargo, el estudio advierte que esta necesidad no puede cubrirse únicamente expandiendo activos actuales.
Factores críticos en el mercado del cobre:
- Impacto en tecnología: El cobre representa casi el 6% del gasto de capital en centros de datos.
- Escasez de activos: Para satisfacer la demanda de computación y robótica, el mundo necesitaría un proyecto de la magnitud de «Cobre Panamá» cada dos años.
- Barreras de entrada: Llevar un proyecto de cobre a su evaluación económica preliminar toma, en promedio, 14 años, sumados a otros cuatro para la construcción, condicionados a la obtención de permisos.
Radiografía de la Inversión: Chile lidera el capital «Brownfield»
El estudio, publicado en la revista OneEarth, analizó 366 sitios en 58 países. Los datos muestran que el número de nuevas minas alcanzó su pico entre 2000 y 2015, dependiendo del metal, pero desde entonces la producción ha seguido creciendo gracias a las expansiones.
Inversión global por país (Capital en áreas abandonadas/existentes):
| País | Participación del Capital Global (%) |
| Chile | 25.2% |
| Estados Unidos | 11.4% |
| Australia | 10.1% |
Evolución en América Latina:
La región ha mostrado un giro drástico hacia la exploración de minas existentes. Mientras que en 2010 la exploración en áreas operativas era del 27.1%, para 2024 esta cifra escaló al 63.0%, reduciendo significativamente la exploración de «base» o nuevos yacimientos.
El Riesgo Acumulativo: Menos supervisión, más impacto
Deanna Kemp, autora principal del estudio, advierte sobre un fenómeno preocupante: la degradación de terrenos en expansiones suele desarrollarse con menos escrutinio público.
“Una vez que se ha aprobado una mina, la expansión suele ser parte habitual del desarrollo, incluso cuando cambia el riesgo original de impacto social y ambiental. En la mitad de la vida útil de una mina suele haber menos supervisión: los cambios se regulan paso a paso, pero los impactos se acumulan con el tiempo”, explica Kemp.
Factores de riesgo identificados:
- Ubicación crítica: El 80% de las minas analizadas enfrentan riesgos como escasez de agua, gobernanza débil o límites a la libertad de prensa.
- Biodiversidad: Más de la mitad de los sitios se ubican a menos de 20 kilómetros de puntos críticos de biodiversidad o áreas protegidas.
Conclusión: ¿Un modelo sostenible?
En efecto, aunque la minería en terrenos industriales abandonados permite una producción más rápida al evitar los plazos de los greenfields, también exige operaciones cada vez más grandes, profundas y costosas debido a las leyes minerales decrecientes. Finalmente, la industria se enfrenta a la paradoja de necesitar más metales que nunca, mientras se limita a trabajar sobre el terreno ya conocido, acumulando riesgos ambientales en zonas de alta sensibilidad.
















