El precio del aluminio registró un fuerte impulso en las últimas semanas. En ese contexto, la Bolsa de Metales de Londres marcó máximos de cuatro años.
Este incremento responde a interrupciones en Medio Oriente. Además, la región concentra cerca de 7 millones de toneladas, equivalentes al 9% de la capacidad global.
Impacto directo del conflicto en Irán
Las tensiones geopolíticas afectaron operaciones clave. Por ejemplo, Emirates Global Aluminium reportó daños en su planta Al Taweelah.
Asimismo, la compañía indicó que la recuperación total podría tardar hasta un año. En consecuencia, el mercado enfrenta restricciones temporales de oferta.
Proyecciones apuntan a déficit en 2026
Según una encuesta de Reuters, el aluminio promediaría US$ 3.307 por tonelada en el tercer trimestre de 2026.
Esto representa un alza de 10% frente a estimaciones previas. Además, los analistas prevén un déficit de 910.000 toneladas, frente a un superávit proyectado anteriormente.
Factores que moderarían los precios
Sin embargo, existen elementos que podrían limitar nuevas alzas. Por un lado, la posible reapertura del estrecho de Ormuz aliviaría las presiones logísticas.
Por otro lado, China podría aumentar su producción. En ese sentido, aprovecharía precios altos y menores costos energéticos.
Cobre enfrenta señales mixtas del mercado
El cobre también muestra una tendencia al alza. No obstante, su comportamiento responde a factores contrapuestos derivados del conflicto.
Inicialmente, los precios cayeron por temores económicos. Sin embargo, luego repuntaron ante riesgos de escasez de ácido sulfúrico, insumo clave en la producción.
Nuevas previsiones para el cobre
Los analistas estiman que el cobre promediará US$ 12.300 por tonelada en el tercer trimestre. Esto implica un aumento de 2% respecto a previsiones anteriores.
Sin embargo, el valor proyectado se mantiene por debajo del precio actual. En consecuencia, se anticipa una posible corrección en el corto plazo.
El cobre mantiene fundamentos sólidos de demanda. En este contexto, su uso en energía, construcción y tecnología sigue en expansión.
Además, la inteligencia artificial y los centros de datos impulsan su consumo. Por ello, el metal continúa siendo clave para la transición energética.
Perspectivas: volatilidad y ajuste
Finalmente, el mercado enfrenta un escenario de alta volatilidad. Por un lado, la geopolítica impulsa los precios. Por otro, los inventarios presionan a la baja.
En ese sentido, el equilibrio dependerá de la evolución del conflicto. Asimismo, la dinámica de oferta global será determinante para el cierre de 2026.
















