El precio del cobre se disparó este miércoles, impulsado por la interrupción de la producción en la mina Grasberg Block Cave en Indonesia, propiedad de Freeport-McMoRan (NYSE: FCX). La compañía declaró fuerza mayor en sus suministros tras un trágico accidente ocurrido el 8 de septiembre que detuvo las operaciones.
Los futuros del cobre a tres meses subieron un 2.74% en la CME, superando los 10,496 dólares por tonelada. En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el metal alcanzó los 10,172 dólares por tonelada, su nivel más alto en más de 15 meses. Mientras las acciones de Freeport cayeron, las de sus rivales Glencore, Teck Resources y Antofagasta experimentaron un alza significativa, reflejando el impacto de la reducción de la oferta.
Grasberg: un activo clave en riesgo
El incidente fatal, causado por una avalancha de material húmedo, resultó en la muerte de dos trabajadores y dejó a cinco desaparecidos. La producción en Grasberg, la segunda mina de cobre más grande del mundo, ha sido paralizada. BMO Capital Markets advirtió que la perspectiva de una reducción del 35% en la producción para 2026 es un «negativo incremental», y no se espera que la mina regrese a sus niveles de producción previos al accidente hasta 2027.
La magnitud del impacto se debe a que el yacimiento de Grasberg Block Cave representa el 50% de las reservas probadas y el 70% de la producción de cobre y oro proyectada por Freeport hasta 2029.
Retos globales en la oferta de cobre
La interrupción en Indonesia se suma a otros desafíos de la cadena de suministro global. De manera independiente, Hudbay Minerals anunció el cierre de operaciones en un molino de su mina Constancia en Perú debido a continuas protestas políticas. Esta combinación de eventos subraya la fragilidad de la oferta mundial de cobre y ejerce una presión alcista sobre los precios en el mercado.
















