Latinoamérica acelera su transición hacia la autonomía con tres décadas de presencia local

Buenos Aires / Lima. Lo que comenzó en los años 90 como una atención a distancia se ha transformado en un ecosistema de soporte local crítico. A medida que la automatización industrial pasó de ser una ventaja competitiva a una necesidad operativa, los proveedores globales —liderados por la estadounidense Rockwell Automation— consolidaron estructuras regionales para acompañar procesos productivos de alta complejidad en sectores como energía, minería y consumo masivo.

La firma cumple 30 años desde su desembarco en el Cono Sur, utilizando a Argentina como mercado piloto en 1995 para luego expandirse con equipos técnicos permanentes hacia Chile, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay.

De la cercanía técnica a la plataforma regional

Para la industria moderna, la tecnología no se limita a la adquisición de equipos; requiere un acompañamiento cercano en la implementación. Luciano Marrazzo, director regional Cono Sur de Rockwell Automation, explica que la automatización exige proximidad para gestionar entornos productivos cada vez más exigentes.

Hitos de la consolidación local:

  • Talento Regional: Las filiales han evolucionado hacia plataformas que exportan experiencia técnica, integrando a profesionales locales en equipos globales de la casa matriz.
  • Estructura Eficiente: La base del Cono Sur permite atender a mercados de América Central y del Sur sin necesidad de replicar infraestructuras completas en cada país.
  • Capacitación Crítica: La inversión en talento local ha permitido sostener operaciones en entornos geográficamente complejos y con altos estándares de seguridad.

Minería y Energía: Los motores de la inversión tecnológica

De cara al futuro cercano, Rockwell Automation identifica que las industrias de minería y petróleo & gas (O&G) crecerán a un ritmo superior. Este impulso está estrechamente vinculado a la transición energética y la necesidad de asegurar el abastecimiento global.

Desafíos específicos del sector:

  • Resiliencia Operativa: Niveles extremos de automatización para mitigar riesgos en entornos hostiles.
  • Ciberseguridad: Protección de activos críticos en redes industriales integradas.
  • Operación Remota: Toma de decisiones en tiempo real mediante el análisis avanzado de datos e Inteligencia Artificial.

El horizonte autónomo: IA y Control Inteligente

La industria regional se encuentra en una fase de transición profunda. Los sistemas que antes funcionaban de manera aislada hoy forman parte de redes basadas en datos. Según Marrazzo, las decisiones de inversión actuales ya están diseñadas para convivir con tecnologías en desarrollo, como el control autónomo.

“El desafío no será solo incorporar nuevas tecnologías, sino asegurar que las inversiones actuales permitan escalar hacia modelos más autónomos en el futuro”, puntualiza el ejecutivo.

Finalmente, la trayectoria de estas tres décadas demuestra que la consolidación de plataformas locales es el activo más relevante para escalar operaciones industriales en el continente, permitiendo que sectores estratégicos como el automotriz y el de alimentos y bebidas mantengan su competitividad en un mercado global digitalizado.

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