La copresidenta de GESS 2026 subraya que la inversión y los recursos naturales son insuficientes sin instituciones sólidas. El fortalecimiento del Estado, elegido por los ciudadanos, es el eje crítico para que sectores como la minería generen bienestar real.
El crecimiento de una nación no es un fenómeno puramente económico; es, ante todo, un resultado institucional. Bajo esta premisa, Jimena Sologuren, copresidenta del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS) 2026, lanzó un llamado a la reflexión: «El desarrollo de un país también se vota». En este sentido, la ejecutiva enfatiza que la calidad de las autoridades elegidas impacta directamente en la viabilidad de los proyectos estratégicos.
El rol de la ciudadanía en la institucionalidad
A través de una columna de opinión en la Revista Stakeholders, Sologuren puso el foco en un actor muchas veces ignorado en las crisis de gestión: el ciudadano. Efectivamente, la solidez de las instituciones que administran los recursos del territorio nace de las urnas.
Puntos clave del análisis:
- Capacidad Técnica: Es fundamental elegir representantes con visión de largo plazo e integridad.
- Responsabilidad Colectiva: La institucionalidad no es una tarea exclusiva del Estado o las empresas, sino un reflejo de las decisiones del electorado.
- Impacto Sectorial: Una minería eficiente requiere un entorno legal y político predecible para operar.
Evitar la sustitución del Estado por la empresa
Un diagnóstico recurrente en el sector extractivo es la debilidad de los gobiernos locales. Por consiguiente, cuando el sector público falla en la provisión de servicios básicos, la presión recae sobre las compañías mineras. Sologuren advierte que esta distorsión es peligrosa para la gobernanza local.
“Pretender que las empresas sustituyan al Estado no solo es inviable, sino que debilita el desarrollo en el largo plazo”, remarcó la copresidenta de GESS 2026.
En consecuencia, el fortalecimiento de la resolución de conflictos y la gestión del territorio debe recaer en un Estado presente y eficiente, no en soluciones temporales del sector privado.
Sostenibilidad como esfuerzo tripartito
Para Sologuren, el desarrollo sostenible es un «trípode» de equilibrio delicado. De este modo, la construcción de progreso requiere una sinergia real entre tres pilares:
- Estado: Como garante de servicios y justicia.
- Empresa: Como motor de inversión e innovación.
- Ciudadanía: Como ente vigilante y decisor consciente.
Finalmente, concluyó que el potencial del Perú solo se transformará en oportunidades si estos tres actores se fortalecen en conjunto. El desarrollo, por tanto, no solo se planifica o financia: se elige.















