El tablero minero peruano recibe una de las noticias más robustas del primer trimestre. La segunda modificación del Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIA) de Cerro Verde ha sido oficialmente aprobada, desbloqueando una inversión de US$ 2,100 millones.
Esta decisión, formalizada por el Senace mediante la Resolución Directoral N.º 00014-2026-SENACE-PE/DEAR el pasado 6 de febrero, representa un espaldarazo a la confianza inversionista. En consecuencia, la operación minera en Arequipa extiende su horizonte de producción desde el 2045 hasta el año 2053.
Optimización Operativa: Más allá de las 400 mil toneladas
La estrategia de Cerro Verde no solo apunta a la permanencia, sino a la eficiencia máxima. La compañía incrementará su capacidad de procesamiento de concentrados, pasando de 408,000 a 420,000 toneladas por día.
Los pilares de esta expansión incluyen:
- Nuevo Plan de Minado: Reconfiguración estratégica de la producción de mineral.
- Upgrade Tecnológico: Mejora integral de la infraestructura de producción y de la planta concentradora.
- Plataforma de Lixiviación: Ampliación del PAD 4B para asegurar la continuidad operativa bajo estándares de sostenibilidad.
Impacto Macroeconómico y Social
De este modo, el incremento en la capacidad productiva se traduce directamente en un mayor flujo de caja para el Estado y la región. El proyecto garantiza el fortalecimiento de:
- Canon Minero: Inyección directa del 50% del impuesto a la renta generado.
- Regalías e Impuestos: Incremento proporcional a la nueva escala de procesamiento.
- Legitimidad Social: El proceso contó con la participación activa de más de 40,000 ciudadanos, validando la licencia social necesaria para este tipo de megaproyectos.
«Esta aprobación es el resultado de una evaluación técnica rigurosa que garantiza la viabilidad ambiental y social, respaldada por un equipo humano de clase mundial», señalaron desde la compañía.
Un mensaje de estabilidad
Finalmente, la ratificación de esta inversión reafirma el compromiso de Cerro Verde con el desarrollo del país. Al optimizar la infraestructura existente bajo estrictos protocolos de seguridad, la minera se posiciona para enfrentar los desafíos de la demanda global de cobre en la próxima década.

















