En el cierre de la Cumbre Minera de PERUMIN 37, el ministro de Energía y Minas, Jorge Montero Cornejo, declaró que el evento ha cumplido su objetivo de alinear la voluntad del Estado con las principales corporaciones internacionales. El ministro afirmó que la cumbre está impulsando al país hacia una «minería moderna, sostenible y con impacto positivo», consolidando a Perú como la «capital minera del mundo».
Montero destacó que durante la semana se logró «mover la aguja» en la planificación de acciones conjuntas y convergentes con el sector privado. El objetivo estratégico es claro: avanzar hacia la «mejor minería del mundo, integrada y articulada con otras naciones».
Reuniones clave y enfoque en sostenibilidad
El ministro validó su tesis de integración con el reporte de reuniones productivas sostenidas durante el día con líderes empresariales. Por la mañana, se reunió con directivos de Newmont para enfatizar la importancia del uso eficiente y sostenible del agua en la minería. Posteriormente, sostuvo encuentros con representantes de Las Bambas y Chinalco, donde se priorizó la necesidad de una gestión responsable, altos estándares de gobernanza y un firme compromiso social.
Montero resaltó particularmente la disposición de Las Bambas para impulsar proyectos sociales, señalando que estos son cruciales para el desarrollo territorial y la construcción de paz social en las regiones productoras.
Visión de una minería integrada
De cara al futuro, el ministro enfatizó que los acuerdos y estrategias se enfocarán en generar beneficios directos para la población y en el desarrollo macroeconómico. Finalmente, Montero subrayó la visión de construir una «sola minería» en Perú, donde la pequeña, mediana y gran minería trabajen de manera conjunta para asegurar la estabilidad y el crecimiento del sector.
PERUMIN 37 confirma que el Perú no solo busca ser un país minero, sino la referencia minera a nivel global, equilibrando producción, sostenibilidad y desarrollo social. El reto está en convertir la visión política en acciones medibles: reducción de conflictos sociales, incorporación real de la pequeña minería al marco formal, y ejecución de proyectos con impactos tangibles en comunidades.














