Argentina busca recuperar el autoabastecimiento de uranio tras casi tres décadas sin producción local. La última tonelada extraída en el país salió de la mina Sierra Pintada en 1995.
Desde entonces, Argentina importa unas 220 toneladas de uranio al año para abastecer a las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Central Nuclear Embalse.
El objetivo forma parte del Plan Nuclear Argentino anunciado por Javier Milei en diciembre de 2024.
Plan nuclear busca duplicar capacidad
La estrategia del gobierno apunta a duplicar la capacidad nuclear instalada del país.
Además, contempla la construcción de reactores modulares pequeños (SMR) y el desarrollo de reservas locales de uranio para garantizar el abastecimiento interno y generar exportaciones.
Actualmente, la Secretaría de Minería argentina registra 21 proyectos activos de uranio, principalmente en la Patagonia. Ocho de ellos se ubican en Chubut.
Sin embargo, ninguno alcanzó todavía la etapa de producción comercial.
Amarillo Grande lidera avance privado
Proyecto Ivana, parte del distrito Amarillo Grande, es el proyecto privado más avanzado.
La iniciativa es desarrollada por Blue Sky Uranium junto a Corporación América mediante la firma Ivana Minerales.
La inversión proyectada asciende a US$ 160 millones e incluye explotación minera y plantas para producir yellow cake, concentrado utilizado en el ciclo de combustible nuclear.
El proyecto posee la mayor estimación de recursos NI 43-101 de uranio del país y también contiene vanadio como subproducto estratégico.
Según la empresa, podría cubrir el autoabastecimiento argentino durante más de diez años.
Prefactibilidad sigue siendo obstáculo
Pese a su avance, el proyecto todavía permanece en fase de prefactibilidad.
Eso significa que aún no concluyen los estudios técnicos y económicos necesarios para convertir los recursos identificados en reservas explotables.
Guillermo Pensado, vicepresidente de exploraciones de Blue Sky Uranium, sostuvo que el contexto internacional favorece este tipo de desarrollos.
“Existe un déficit global de oferta de uranio frente a la demanda. Es una gran oportunidad para Argentina”, afirmó.
Cerro Solo enfrenta barrera legal
Cerro Solo es el principal yacimiento estatal de uranio del país.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) certifica allí 4,420 toneladas de uranio en recursos razonablemente asegurados.
Según estudios técnicos del organismo, el proyecto podría producir entre 500 y 550 toneladas anuales, volumen suficiente para abastecer el consumo nacional y exportar excedentes.
La CNEA confirmó que mantiene conversaciones con empresas privadas para avanzar en acuerdos de reactivación antes de finalizar 2026.
Chubut prohíbe minería a cielo abierto
El principal obstáculo para Cerro Solo es legislativo.
La provincia de Chubut mantiene restricciones a la minería metalífera a cielo abierto, modalidad requerida para desarrollar el yacimiento.
Mientras esa normativa no cambie o no aparezca una alternativa técnica viable, el proyecto continuará paralizado.
Sierra Pintada busca volver a operar
Sierra Pintada es el yacimiento con mayor historia productiva del país y concentra 10,010 toneladas de uranio identificadas.
La CNEA impulsa actualmente estudios de prefactibilidad y acuerdos con compañías mineras para evaluar su reactivación.
No obstante, el proyecto enfrenta desafíos técnicos, ambientales y sociales.
Además, persiste resistencia de sectores locales que cuestionan el impacto ambiental de la minería de uranio en Mendoza.
Argentina mantiene ventaja estratégica
Argentina dispone de 33,780 toneladas de recursos identificados recuperables a costos inferiores a US$ 130 por kilogramo.
El país integra además el grupo reducido de naciones capaces de controlar todo el ciclo del combustible nuclear, desde la extracción hasta la generación eléctrica.
Sin embargo, esa capacidad aún no se traduce en producción local de uranio.
El desafío sigue siendo destrabar proyectos
El gobierno argentino busca posicionar al uranio como un recurso estratégico en un contexto global de creciente demanda nuclear.
No obstante, el desarrollo del sector dependerá de resolver obstáculos específicos en cada proyecto.
En Río Negro, el desafío pasa por completar la prefactibilidad. En Chubut, por la legislación minera. Y en Mendoza, por lograr consenso social y ambiental.
De esas definiciones dependerá que Argentina deje de importar un mineral que posee en abundancia bajo su propio territorio.
fatales.
















