La expansión del proyecto permitirá transformar una histórica operación de lixiviación en un moderno complejo de concentrados, con el objetivo de reforzar la oferta mundial de cobre en la próxima década.
La expansión de la mina El Abra se perfila como uno de los proyectos cupríferos más relevantes de América Latina, con una inversión estimada de US$ 7.500 millones destinada a convertir una histórica operación de lixiviación de óxidos en un moderno complejo de producción de concentrados de cobre.
La iniciativa es desarrollada por la alianza entre Freeport-McMoRan, con el 51% de participación, y Codelco, con el 49%, y permitirá extender la vida útil del yacimiento hasta aproximadamente 2070, aprovechando los vastos recursos de sulfuros ubicados bajo las actuales zonas explotadas.
El proyecto contempla la construcción de una nueva planta concentradora, diseñada para procesar alrededor de 95.000 toneladas de mineral por día, equivalentes a cerca de 35 millones de toneladas anuales.
El circuito industrial incorporará sistemas de chancado primario, molienda SAG y de bolas, clasificación, flotación, espesamiento y filtrado de concentrados, con tecnologías de alta eficiencia orientadas a maximizar la recuperación metalúrgica de minerales sulfurados de baja ley.
Mayor producción de cobre
Una vez en régimen, la futura operación alcanzaría una producción aproximada de 340.000 toneladas métricas de cobre fino al año, volumen equivalente a unas 750 millones de libras anuales.
Desde el punto de vista comercial, ello permitiría generar entre 1,3 y 1,5 millones de toneladas de concentrado de cobre por año, dependiendo de la ley del mineral alimentado y de las recuperaciones metalúrgicas finales.
Este nivel de producción devolvería a El Abra al grupo de las grandes operaciones cupríferas de Sudamérica y aportaría alrededor del 6% de la producción chilena actual.
Infraestructura y sostenibilidad
La infraestructura asociada incluye una planta desalinizadora en la costa de la Región de Antofagasta y un sistema de impulsión de agua de mar que abastecerá completamente las operaciones, evitando la extracción desde acuíferos continentales.
El diseño considera un acueducto de decenas de kilómetros y estaciones de bombeo capaces de elevar el recurso hídrico a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar hasta las instalaciones mineras.
La expansión también implicará una profundización del rajo abierto y una renovación de la flota minera, con la incorporación de camiones de ultra clase, palas eléctricas de gran capacidad y sistemas de automatización y monitoreo digital para optimizar la productividad.
Asimismo, el proyecto contempla contratos de suministro basados en energías renovables y modernas instalaciones para el manejo de relaves, alineándose con los estándares ambientales que exige la nueva minería chilena.
Proyecto estratégico para el mercado del cobre
El desarrollo de El Abra adquiere además un carácter estratégico para el mercado internacional del cobre, en un contexto de creciente demanda asociada a la transición energética y a la necesidad de asegurar el suministro de minerales críticos.
En ese escenario, la futura producción de concentrados de El Abra reforzará el liderazgo de Chile como principal proveedor mundial de cobre y contribuirá a reducir el déficit estructural de oferta que diversos analistas proyectan hacia el final de la década.

















