Perú enfrenta una oportunidad histórica para consolidar su liderazgo minero, pero la lentitud en la gestión amenaza con dejarlo rezagado. Así lo advirtió Zetti Gavelán, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) y líder de Operaciones de Cobre en Glencore Sudamérica.
Gavelán señaló que el país debe acelerar la ejecución de proyectos y fortalecer la competitividad para aprovechar la tendencia sostenida de los precios de los metales, impulsada por la transición energética global.
“Esta nueva normalidad plantea oportunidades, pero también evidencia la necesidad de actuar con rapidez para desarrollar los proyectos en cartera,” destacó Gavelán en su columna para Acción Minera.
Cobre: el motor de la electrificación
El vicepresidente del IIMP enfatizó que los precios de metales clave, como el cobre, han roto con los tradicionales ciclos de auge y caída. El cobre se mantiene en un promedio estable de US$ 4 la libra en los últimos cinco años, un escenario que Gavelán llama «una nueva normalidad».
Actualmente, más del 70% de la cartera de proyectos mineros corresponde al cobre, metal esencial para la electrificación global.
- Proyección: Gavelán afirmó que la demanda de cobre podría crecer entre dos y tres veces en las próximas décadas.
- Hierro en Auge: También destacó el crecimiento del hierro, cuya producción en Perú ha aumentado en más del 500% desde el año 2000.
Gavelán subrayó que el aprovechamiento de este boom dependerá crucialmente de la velocidad con la que el país sea capaz de destrabar permisos y concretar nuevas inversiones.
La doble cara del auge: urgencia contra la ilegalidad
Sin embargo, Gavelán alertó que el crecimiento de los precios del oro y la plata es un «poderoso incentivo» para la expansión de la minería ilegal e informal.
Frente a ello, insistió en la urgencia de una política integral:
“El gran reto está en diseñar una política integral que combine fiscalización, incentivos de formalización, control territorial y alternativas económicas sostenibles.”
Gavelán concluyó que Perú se encuentra en un “punto de inflexión”. Finalmente, capitalizar esta oportunidad demandará «visión de Estado, agilidad en la gestión de permisos, seguridad para las inversiones y una estrategia firme contra la informalidad”.
















