Tía María 2027: El catalizador que reactivaría la confianza de la inversión minera en el Perú

El sector minero peruano se encuentra ante un punto de inflexión que podría redefinir su atractivo global. En este contexto, la posible puesta en marcha del proyecto Tía María para el año 2027 se perfila como el mensaje más potente de seguridad jurídica y estabilidad para los capitales extranjeros.

Así lo afirmó Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), quien subrayó que este progreso no es fortuito, sino el reflejo de una alineación de visiones entre el Estado, la empresa y la sociedad.

Un «Voto de Confianza» para la agenda global

Para Ortiz, el inicio de operaciones en 2027 representaría mucho más que un incremento en las cifras de producción de cobre. De hecho, sería la validación de que el Perú puede destrabar proyectos de gran envergadura.

“Parecería que el próximo año, en 2027, podremos tener una nueva mina en operación, lo cual sería un enorme voto de confianza para el Perú, para poder animar a los inversionistas a retomar la agenda de inversión minera”, sostuvo el directivo.

Asimismo, destacó que actualmente existe una convergencia en las prioridades del sector:

  • Optimización de procesos de permisología.
  • Mejora de la competitividad país.
  • Estricto cumplimiento de plazos y cronogramas.

Del «proyecto imposible» al consenso silencioso

Uno de los puntos más relevantes del análisis de Ortiz fue la transformación del relato en torno a Tía María. Por tal motivo, recordó que el proyecto pasó de ser visto como un símbolo de fracaso o inviabilidad a ser una realidad que avanza con solidez técnica.

En consecuencia, el éxito actual radica en la construcción de acuerdos sin estridencias mediáticas. «Es un orgullo ver que finalmente han encontrado el consenso y el mecanismo para poder avanzar con la construcción, de forma silenciosa, sin bombos ni platillos”, puntualizó.

Hacia una senda de crecimiento sostenido

Por otro lado, el vicepresidente del IIMP enfatizó que el país debe priorizar la permanencia en el «carril del crecimiento». Ya sea mediante un impulso disruptivo (shock) o a través de un incremento anual constante del 10%, lo fundamental es mantener la inercia positiva.

Efectivamente, el avance de Tía María tiene un impacto simbólico inmediato:

  1. Reduce la percepción de riesgo país.
  2. Dinamiza la cartera de proyectos pendientes.
  3. Fortalece la imagen del Perú en los mercados de valores internacionales.

Finalmente, estas declaraciones fueron vertidas durante la Semana de la Ingeniería de Minas, donde se reafirmó que el consenso es, y será siempre, el primer paso para garantizar el desarrollo económico a largo plazo.

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