Piura – El proyecto hídrico-minero El Algarrobo, situado en la comunidad campesina de Locuto (Tambogrande), emerge como una inversión estratégica clave para reactivar la economía de Piura y atacar las profundas brechas sociales que aquejan a la región. Especialistas coinciden en que el desarrollo de la iniciativa, enfocado inicialmente en el suministro de agua, generará empleo formal y movilizará el capital privado necesario para revertir el estancamiento económico.
María Alejandra Ormeño, jefa de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE), afirmó que la ejecución de El Algarrobo “solucionará la falta de agua y brindará mayores oportunidades laborales”, destacando su potencial para devolverle a la economía piurana un crecimiento sostenido.
Crecimiento lento y urgencia de inversión privada
El IPE alertó que el lento crecimiento económico regional, de apenas 1.5% anual, podría prolongar la situación de pobreza de más de 170 mil piuranos por dos décadas.
Ormeño recordó que la inversión privada es el catalizador para el desarrollo: “Cuando la inversión privada crecía a tasas de dos dígitos, la pobreza se reducía hasta 3.6% por año. Hoy, con un crecimiento de apenas 1.6%, los avances son lentos”. La región posee alto potencial en agroexportación y minería, pero su despegue depende de la reactivación de proyectos estratégicos como Poechos, Alto Piura y El Algarrobo, que permitan sinergias entre los sectores.
Recuperar la confianza empresarial y garantizar el agua
El presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, Mateo Gómez Matos, sostuvo que El Algarrobo es una oportunidad concreta para recuperar la confianza empresarial y movilizar capitales hacia el norte.
Gómez precisó que la primera fase del proyecto está dedicada a garantizar agua de calidad para la comunidad campesina de Locuto, enfatizando que se trata de una inversión moderna y ambientalmente responsable.
El líder gremial advirtió además que respaldar proyectos formales es vital ante la expansión de la minería ilegal en la sierra piurana, que causa daños ambientales y pérdidas económicas.
En síntesis, los especialistas ven a El Algarrobo como un punto de inflexión que integrará objetivos sociales, ambientales y productivos, permitiendo diversificar la economía regional y reducir la pobreza estructural a través de infraestructura hídrica y minería responsable.

















