Una mejor articulación entre ingeniería, gestión social y tramitología permitiría acelerar la viabilidad de proyectos mineros y fortalecer la competitividad del país.
En el Perú, un proyecto minero puede tardar alrededor de 40 años entre la etapa de exploración y el inicio de producción, uno de los plazos más extensos de maduración minera en la región. Sin embargo, una gestión más integrada desde las primeras etapas podría reducir significativamente estos tiempos.
Así lo señaló Andrés Obrecht, vicepresidente de Ausenco Perú, en el marco del Simposio – XVI Encuentro Internacional de Minería, donde destacó la importancia de articular de manera temprana los procesos técnicos, sociales, ambientales y regulatorios para mejorar la viabilidad de los proyectos.
“Un proyecto bien gestionado podría desarrollarse en aproximadamente 15 años”, comentó el ejecutivo.
Según explicó, muchas demoras tienen origen en las etapas iniciales, cuando aún se definen aspectos críticos para el futuro desarrollo de una operación minera, como la ingeniería, el relacionamiento social, la gestión ambiental, los permisos y las tecnologías que se utilizarán.
Gestión social desde etapas tempranas
Obrecht indicó que uno de los factores clave para acelerar el desarrollo minero es fortalecer el relacionamiento temprano con las comunidades. Para ello, sostuvo que resulta fundamental priorizar la calidad de la relación social y construir confianza desde las primeras fases del proyecto.
“Las comunidades deberían ser consideradas como aliadas de un proyecto”, sostuvo.
En esa línea, explicó que mantener una comunicación transparente, continua y con interlocutores estables sobre la evolución de las iniciativas puede contribuir a reducir incertidumbres y fortalecer las relaciones de confianza necesarias para avanzar con los proyectos.
Permisos y tramitología
Otro de los principales desafíos para viabilizar inversiones mineras en el Perú está relacionado con los trámites, permisos y autorizaciones. De acuerdo con cifras del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, el desarrollo de un proyecto minero puede requerir entre 200 y 400 permisos y autorizaciones.
Frente a este escenario, Obrecht destacó que otros países operan bajo esquemas de ventanilla única, donde los trámites son centralizados y distribuidos entre las distintas entidades involucradas, lo que permite procesos más ágiles y eficientes.
“Existen estructuras institucionales que permiten hacer mucho más eficientes estos procesos y contar con ellos en el país reduciría el tiempo potencialmente a la mitad”, indicó.
Definiciones técnicas más robustas
El ejecutivo agregó que también es clave realizar definiciones técnicas sólidas desde etapas tempranas, especialmente en aspectos vinculados con tecnologías de procesamiento, disposición de relaves y diseño de infraestructura minera.
Advirtió que los cambios posteriores en estas definiciones pueden generar nuevos procesos de evaluación ambiental y extender considerablemente los cronogramas de desarrollo.
“Si una definición inicial cambia más adelante, eso puede implicar incluso tramitar un nuevo estudio ambiental y sumar varios años adicionales al proyecto”, explicó.
Finalmente, Obrecht señaló que la industria minera global viene impulsando modelos de desarrollo más integrados, orientados a mejorar la eficiencia desde etapas tempranas y fortalecer la sostenibilidad de los proyectos en el largo plazo.
“Hoy la minería requiere una mirada más integrada y colaborativa desde las etapas iniciales de los proyectos. La innovación no solo pasa por la tecnología, sino también por encontrar nuevas formas de planificar, relacionarse y tomar decisiones de manera anticipada”, finalizó.

















