La minería peruana cerró noviembre de 2025 con un balance positivo en la mitad de sus principales metales. Según el último Boletín Estadístico Minero (BEM) del MINEM, cuatro de los ocho productos estrella del país registraron avances significativos, destacando especialmente el dinamismo del zinc y el plomo.
Zinc y Plomo: Los motores del crecimiento
El zinc se consolidó como el valor con mayor expansión en el periodo. Con un incremento mensual del 13.7%, su desempeño acumulado a noviembre alcanzó las 1,371,732 TMF, lo que representa un salto del 18.3% frente al mismo periodo de 2024.
Por su parte, el plomo reportó un sólido crecimiento mensual del 10.8%. En términos acumulados, la producción de este metal es un 7.5% mayor que el año anterior, reafirmando una tendencia de recuperación sostenida en las operaciones polimetálicas.
Plata e Hierro: Concentración regional y operativa
En el rubro del hierro, la producción escaló un 5.6% en noviembre. Es importante notar que este mercado mantiene su alta concentración en el departamento de Ica, con Shougang Hierro Perú y Minera Shouxin como los únicos actores productivos.
Respecto a la plata, si bien el crecimiento mensual fue marginal (+0.03%), el acumulado anual muestra una robusta variación positiva del 8.0%. La producción se concentra estratégicamente en el centro y norte del país:
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Departamento |
Participación en Plata (%) |
|
Lima |
19.53% |
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Áncash |
19.52% |
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Pasco |
14.00% |
| Total Top 3 |
53.10% |
Estabilidad Operativa: Cobre y Oro
A diferencia de los metales anteriores, el cobre, oro, estaño y molibdeno presentaron una «estabilidad productiva». En otras palabras, no registraron picos de crecimiento debido a factores operativos transitorios.
- Menores leyes de mineral: Un fenómeno geológico natural en minas maduras.
- Mantenimientos programados: Paradas estratégicas para asegurar la continuidad a largo plazo.
- Ajustes operativos: Reconfiguraciones en determinadas unidades mineras para optimizar procesos.
En conclusión, la minería peruana demuestra su capacidad de resiliencia. Mientras los metales industriales ganan terreno, los metales base y preciosos gestionan un ciclo de mantenimiento que prepara el terreno para la competitividad del próximo ejercicio fiscal.















