MINEM apuesta por una minería circular y territorial: el proyecto Crespo como modelo para la nueva etapa del sector

El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) reafirmó la posición del Gobierno peruano frente a la industria extractiva: impulsar una nueva etapa de la minería nacional que combine crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental bajo un enfoque de desarrollo territorial. El ministro Waldir Ayasta Mechán presentó esta visión durante una reunión de trabajo con representantes de Apucorp, donde también se abordaron los avances del proyecto minero Crespo, en Chumbivilcas, proyectado como referente de la mediana minería responsable en el país.

Minería circular: más que extracción, motor de desarrollo territorial

El eje conceptual del planteamiento del MINEM es el de la minería circular, un enfoque que redefine el rol de la actividad extractiva dentro del modelo de desarrollo nacional. Según Ayasta Mechán, la eficiencia productiva debe ir acompañada de generación de bienestar para las poblaciones y respeto al entorno natural.

«La minería que promovemos desde el Gobierno no puede limitarse a la extracción de recursos. Debe convertirse en un motor de desarrollo territorial, capaz de generar oportunidades, fortalecer economías locales y cerrar brechas históricas en las regiones», enfatizó el titular del sector.

Este enfoque implica un cambio de paradigma respecto a la visión tradicional de la minería como actividad de enclave: la propuesta del Gobierno apunta a proyectos que dialoguen con el territorio, que integren a las comunidades en los beneficios y que generen valor compartido más allá del canon y las regalías.

Proyecto Crespo: mediana minería con criterios de sostenibilidad e innovación

Durante la reunión con Apucorp, uno de los temas centrales fue el avance del proyecto minero Crespo, ubicado en la provincia de Chumbivilcas, región Cusco. La iniciativa se proyecta como un caso emblemático del nuevo modelo que el Gobierno busca consolidar, al combinar tres atributos que el MINEM identifica como prioritarios para la cartera de proyectos estratégicos del país:

  • Sostenibilidad ambiental como condición de viabilidad, no como requisito formal
  • Innovación tecnológica aplicada a la eficiencia operativa y la reducción de impactos
  • Responsabilidad social con enfoque en la integración real de las comunidades del entorno

Chumbivilcas es una provincia con larga historia vinculada a la actividad minera y con antecedentes de conflictividad social, lo que hace del proyecto Crespo un escenario relevante para evaluar la aplicación práctica del modelo territorial que plantea el Ejecutivo.

Articulación público-privada como condición para viabilizar proyectos

El ministro subrayó la necesidad de fortalecer la coordinación entre el Estado y el sector privado para destrabar proyectos estratégicos que respondan a las demandas ciudadanas y contribuyan a la estabilidad económica del país.

«El país necesita inversiones que no solo sean competitivas, sino también social y ambientalmente responsables. Apostamos por proyectos que dialoguen con el territorio, que integren a las comunidades y que generen valor compartido», indicó Ayasta Mechán.

En ese marco, el MINEM ratificó su compromiso de sostener tres pilares que considera fundamentales para el entorno de inversión minera:

  • Seguridad jurídica que garantice reglas estables y predecibles para los operadores
  • Diálogo como mecanismo preventivo de conflictos y construcción de legitimidad social
  • Gobernanza como condición para que los beneficios de la actividad extractiva se distribuyan de forma equitativa en los territorios

Estándares internacionales y competitividad responsable

Ayasta Mechán también reafirmó el objetivo de posicionar al Perú como destino confiable para la inversión responsable, avanzando hacia la incorporación de estándares internacionales en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG) en los proyectos mineros nacionales.

Este alineamiento con los estándares globales responde a una tendencia estructural del mercado: los principales fondos de inversión, bancos multilaterales y compradores institucionales de metales exigen cada vez con mayor rigor el cumplimiento de criterios ESG como condición para financiar o adquirir producción minera. Para el Perú, que aspira a consolidarse como proveedor estratégico de cobre, zinc, litio y otros minerales críticos, esta agenda no es opcional.

El reto de convertir el discurso en política concreta

El planteamiento del MINEM articula una visión coherente con las tendencias globales de la minería responsable. No obstante, el sector observa con atención la capacidad del Gobierno para traducir este enfoque en instrumentos concretos: simplificación de la permisología, mecanismos efectivos de consulta previa, fondos de desarrollo territorial y protocolos claros de relacionamiento comunitario.

La agenda pendiente es extensa. Pero la señal política emitida desde el MINEM —con el proyecto Crespo como caso de prueba— marca una dirección que el sector minero-energético peruano seguirá de cerca en los próximos meses.

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Etiquetas: MINEM, mineria, sostenibilidad
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